Genética de la personalidad ¿Tímido o valiente? Se han descubierto más de 1.000 indicios sobre la personalidad humana

Fuente: Comunicado de prensa del Instituto Leibniz de Investigación Laboral de la Universidad Técnica de Dortmund (IfADo) | Traducido por IA 5 min Tiempo de lectura

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¿Los genes o el entorno? ¿Cuál de los dos determina la personalidad de las personas? Esta pregunta lleva décadas sobre la mesa. Ahora se ha encontrado una respuesta en lo que respecta a la personalidad humana: el hecho de que seamos tímidos o valientes, ordenados o más bien desordenados, depende en parte de nuestros genes. Así lo demuestra un amplio estudio publicado en la revista científica *Nature*. Para ello, un equipo internacional de investigación ha analizado el genoma de más de un millón de personas. 

Que seamos tímidos o valientes, ordenados o más bien desordenados depende, en parte, de nuestros genes. (Imagen ilustrativa)(Bild:  GPT Image 2.0 / KI-generiert)
Que seamos tímidos o valientes, ordenados o más bien desordenados depende, en parte, de nuestros genes. (Imagen ilustrativa)
(Bild: GPT Image 2.0 / KI-generiert)

Más de un millón de personas, más de 1.000 marcadores genéticos. El hecho de que seamos tímidos o valientes, ordenados o más bien desordenados, depende en parte de nuestros genes. Así lo demuestra un amplio estudio para el que el equipo de investigación recopiló datos de 46 estudios realizados en todo el mundo. Dependiendo del rasgo estudiado, participaron entre 611 000 y 1,14 millones de personas. En todos los estudios se tomaron muestras de ADN y se analizaron los cinco rasgos de personalidad conocidos del denominado «modelo de los Cinco Grandes»: extraversión (lo abierto y sociable que es alguien), amabilidad (lo amable y considerado que es), conciencia (lo ordenado y fiable que es), neuroticismo (lo ansioso o equilibrado que es) y apertura a nuevas experiencias (lo curioso y imaginativo que es).

Para ello, el equipo utilizó un método denominado «estudio de asociación del genoma completo» (GWAS, por sus siglas en inglés). En este estudio se compara el genoma de un gran número de personas y se analiza en qué puntos aparecen diferencias relacionadas con un rasgo concreto. De este modo, el equipo identificó 1.260 regiones del genoma relacionadas con la personalidad. De ellas, 824 eran desconocidas hasta ahora.

Sin embargo, no existe un único gen que haga que una persona sea tímida o valiente. Los genes solo explican una pequeña parte de las diferencias entre las personas, entre el 4,8 % y el 9,3 %, dependiendo del rasgo. El resto depende del entorno: de la educación, del círculo de conocidos y de las experiencias vividas a lo largo de la vida. Sin embargo, la combinación de varias variantes genéticas refleja de forma válida los «Big Five». Por ejemplo, una adolescente neerlandesa con un alto nivel de extraversión presenta variantes genéticas similares a las de un jubilado estadounidense con un alto nivel de extraversión.

La contribución del IfADo de Dortmund

En el Instituto Leibniz de Investigación Laboral de la Universidad Técnica de Dortmund (IfADo) se lleva a cabo desde 2016 un estudio a largo plazo, el denominado «Dortmund Vital Study». En él participan unas 600 personas sanas de entre 20 y 70 años. Entre otras cosas, proporcionan muestras de cabello, sangre y saliva para el análisis genético y rellenan cuestionarios sobre su personalidad. Estos datos de Dortmund se han incorporado al análisis general.

«Con nuestros datos de Dortmund hemos podido aportar una pieza a este gran rompecabezas mundial», afirma Erhan Genç, que dirige el grupo «Neuroimagen y diferencias interindividuales» en el IfADo. «Este tipo de estudios solo funcionan si numerosas instituciones de todo el mundo colaboran y comparten sus datos». En total, cuatro investigadores del IfADo contribuyeron al proyecto: Erhan Genç, Patrick Gajewski, Stephan Getzmann y Christoph Fraenz.

Lo que revelan los resultados… y lo que aún queda por resolver

Los estudios anteriores sobre genética de la personalidad solían ser objeto de críticas, ya que no estaba claro hasta qué punto eran fiables las relaciones observadas. Este estudio lo ha analizado de forma sistemática y ofrece algunos resultados claros. Las relaciones observadas entre los genes y la personalidad se aplican de manera muy similar a personas de distintos países, tanto a jóvenes como a personas mayores, e independientemente de si la evaluación la realiza la propia persona o un ser querido. Esto sugiere que se trata de relaciones fiables y generalizables, y no de una coincidencia aislada en un único estudio.

Las relaciones genéticas de los rasgos de la personalidad difieren en gran medida de las relacionadas con la educación, los ingresos y el rendimiento cognitivo. Esto no significa que los genes no influyan en estos otros rasgos; tanto la educación como las capacidades cognitivas se ven influidas por una gran variedad de factores genéticos y ambientales. No obstante, las variantes genéticas relacionadas con la personalidad identificadas en este estudio solo mostraron una relación débil o ninguna relación clara con estas características. Además, en lo que respecta a la trayectoria educativa, además de los factores genéticos, también desempeñan un papel decisivo las condiciones ambientales, como el entorno familiar y el contexto socioeconómico.

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Por el contrario, los rasgos de personalidad de origen genético revelan vínculos con determinados comportamientos. Por ejemplo, el estudio puso de manifiesto una relación entre la salud y el comportamiento. Las personas con una predisposición genética a una mayor concienzude tenían, de media, un índice de masa corporal más bajo y fumaban con menos frecuencia. Las personas con predisposición a una mayor extraversión presentaban un mayor riesgo de contagiarse de la COVID-19, probablemente porque las personas sociables tienen más contacto con otras personas. En cuanto al neuroticismo, se observó una relación con un envejecimiento menos saludable.

No todos los resultados concuerdan con las hipótesis anteriores. Así, el equipo descubrió una relación entre la apertura a las experiencias y un mayor riesgo genético de padecer determinadas enfermedades mentales. Esto contradice estudios anteriores, que apenas habían demostrado tal relación. Los propios investigadores señalan que es necesario realizar más investigaciones al respecto.

Relaciones entre la personalidad y la salud

En primer lugar, los resultados son importantes sobre todo para la investigación. Ayudan a comprender mejor cómo se forma la personalidad y cómo interactúan en este proceso los genes y el entorno. A partir de los rastros genéticos encontrados no es posible desarrollar una prueba genética que prediga la personalidad de una persona concreta; la influencia de cada gen es demasiado pequeña para ello. Los autores lo subrayan expresamente en su estudio.

A largo plazo, sin embargo, los resultados podrían ayudar a comprender mejor las relaciones entre la personalidad y la salud, por ejemplo, en el caso de las enfermedades mentales. No obstante, antes de que esto dé lugar a aplicaciones prácticas, es necesario realizar más estudios. También hay que tener en cuenta cuestiones éticas, como la forma de gestionar de manera responsable este tipo de datos genéticos.

Originalpublikation: Schwaba, T., Clapp Sullivan, M.L., Akingbuwa, W.A. et al. Robust inference and correlates from genetic associations with personality. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10992-9